Breve caída de los servicios de Google a nivel europeo

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El pasado viernes 5 de mayo, sobre las nueve de la noche en España, saltaron las alarmas: diferentes servicios relacionados con Google (el buscador, Youtube, GMail…) dejaron de estar disponibles. 

Seguramente la hora del suceso haya contribuido a atenuar la percepción del mismo en nuestro país, pero es probable que muchos de quienes sí lo notaron pensasen automáticamente en algún ataque a gran escala por parte de alguno de los grupos de cibercriminales que se mueven por las redes de datos.

Afortunadamente, en poco más de una hora los servicios se han ido restableciendo, con mayor o menor fluidez, y la propia Google ofrecía explicaciones. No se trataba de un ataque informático sino de una infiltración de agua en uno de sus centros de datos, en París, que afectaba a varios clusters de servidores, y, en consecuencia, a todos esos servicios en diversos países de Europa.

Lo más interesante de este evento, aparte de escenificar los efectos de la interconexión global, es que pone de manifiesto que los servicios informáticos funcionan sobre equipos físicos, y que hay que tener en cuenta todos los factores que les pueden afectar a la hora de planificar su despliegue y mantenimiento. 

La protección de las instalaciones e infraestructuras, según la nomenclatura del Esquema Nacional de Seguridad, juega un papel importante en la resiliencia de una compañía o entidad. Queda probado que ni siquiera Google está libre de sufrir una filtración de agua en un centro de datos, pero su preparación previa les permitió superar ese inconveniente de modo que el servicio solamente se vio afectado durante una hora. Un buen ejemplo para tomar nota y reflexionar sobre las medidas de seguridad propias.

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