Siguiendo la línea iniciada hace más de dos años por la India (prohibición total en todo el país) y reforzada por el Congreso y otras entidades públicas y privadas de los EEUU, la Comisión Europea ha decidido prohibir el uso de TikTok en los móviles corporativos de su personal, e incluso establece incompatibilidades para quienes hubiesen instalado en sus terminales privados aplicaciones relacionadas con sus tareas profesionales, que deberán ser desinstaladas si se desea mantener esa aplicación en ellos.
Esta decisión se ha tomado después de que el pasado mes de noviembre ByteDance, la empresa responsable de TikTok, admitiese que podía acceder desde su sede en China a los datos personales de sus usuarios de todo el mundo, incluyendo aspectos tan sensibles como la localización, lo que incumple las exigencias impuestas por la normativa europea de protección de datos. Desde los EEUU se alerta además de una probable conexión entre la empresa y el gobierno chino, con lo que ello supondría respecto a usos potenciales de los datos conseguidos.
No es la única polémica que rodea a la aplicación; recientemente, la revista Forbes ha acusado a ByteDance de utilizar TikTok para espiar a periodistas. En otros foros se reflexiona sobre las implicaciones de que el uso que el gobierno chino permite de la aplicación en su país -con limitaciones del tiempo de uso y divulgación de contenidos educativos y culturales- sea muy diferente de su funcionalidad en el resto del mundo.
Hay otros procesos de investigación en marcha en diferentes países y no es descartable que otras administraciones decidan también prohibir la aplicación allí donde pudiese acceder a datos sensibles.