La Oficina de Protección al Consumidor de la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, había acusado a Amazon de violar el derecho a la privacidad de los niños y de "engañar a los padres, conservar indefinidamente las grabaciones de los niños y burlarse de las peticiones de borrado de los padres". Además de no atender a las solicitudes de los padres, las grabaciones eran empleadas sin consentimiento, y por lo tanto de manera ilegal, para entrenar el algoritmo de Alexa. Por este motivo, la compañía se ha comprometido a pagar unos 23 millones de euros a la Comisión Federal de Comercio estadounidense.
Además, la división de alarmas y videoporteros de Amazon, Ring, también tendrá que pagar una multa de unos 5,5 millones de euros por ofrecer a sus trabajadores acceso ilimitado a los datos personales de los clientes, incluyendo en esta categoría las imágenes recogidas por los dispositivos de vigilancia. Según la información disponible, Amazon permitiría a "miles de empleados y contratistas" ver grabaciones de los espacios privados de los clientes, lo que supone una vulneración grave del derecho a la privacidad.