Según una estimación de mayo de 2025, en el mundo se podían contabilizar más de 500 millones de equipos informáticos con alguna de las versiones del sistema operativo Windows 10, ostentando el liderato entre los sistemas operativos para ordenadores de usuario. Es previsible que en octubre de 2025, cuando termina el soporte oficial de este sistema operativo, un porcentaje importante de esos equipos continúen funcionando con Windows 10, lo que supone un problema global de ciberseguridad.
Windows 10 fue lanzado oficialmente el 29 de julio de 2015. Ese día comenzó su disponibilidad en todo el mundo como una actualización gratuita para usuarios de Windows 7 y Windows 8.1.
Entre los sistemas operativos hay versiones que, por sus características, se hacen populares y otras que no llegan a triunfar. En el caso de la familia Windows de Microsoft, los usuarios han dado la espalda a versiones como Windows Vista o Windows 8, mientras que otras como Windows XP o Windows 7 tuvieron gran aceptación y hubo quien las mantuvo activas mucho más allá de su ciclo de soporte. Windows 10 es una de esas versiones ‘populares’, y los detractores de Windows 11 esgrimen argumentos de cierto peso para resistirse al cambio. El principal se centra en unos requisitos de hardware restrictivos que en muchos casos obligan a cambiar de equipo para poder instalar el sistema operativo nuevo, lo que se interpreta como un ejercicio de obsolescencia programada para equipos que todavía pueden desempeñar tareas comunes con fluidez.
Existen otras quejas, como el aumento de aplicaciones no útiles preinstaladas (bloatware), o la aparición de anuncios en el sistema, aspecto que se considera muy intrusivo.
Sin querer entrar en el fondo de esa resistencia al cambio, existe una razón primordial por la que el sistema operativo Windows 10 debe ser sustituido lo antes posible, o por lo menos deben tomarse precauciones adicionales mientras se decide sobre esa sustitución: el 14 de octubre de 2025 Microsoft deja de proporcionar el soporte oficial de Windows 10.
Esto no quiere decir que los equipos con Windows 10 vayan a dejar de funcionar el día 15 de octubre, el problema es otro: sin soporte, cada nueva vulnerabilidad que se descubre (y se seguirán descubriendo vulnerabilidades), no será corregida. Los equipos con Windows 10 serán cada vez más inseguros y pondrán en riesgo la información que contienen, las tareas que desempeñan e incluso las infraestructuras tecnológicas en las que están ubicados.
No es una predicción apocalíptica, ha pasado en ocasiones anteriores. Recientemente se ha publicado un experimento en el que se conectó a internet un equipo con Windows XP. En diez minutos había sido detectado y comprometido por cibercriminales. La idea principal es que cualquier equipo conectado a internet va a estar sometido a escrutinio y sus defensas puestas a prueba. Más allá de demostraciones académicas, en 2017 el ransomware WannaCry se expandió de manera fulgurante aprovechando una vulnerabilidad de un protocolo de comunicación en red de los sistemas operativos de Windows. El parche que solucionaba el problema existía desde dos meses antes del comienzo del ataque, pero en muchos casos esos parches todavía no habían sido aplicados, y directamente no existían para sistemas operativos fuera de soporte. Como efecto colateral, este ataque llevó a primer plano la imperiosa necesidad de mantener los equipos correctamente actualizados, pero ¿qué hacer con los equipos que ya no se pueden actualizar?
Sin parches de seguridad, cada vulnerabilidad quedará abierta y expuesta. Sin soporte técnico, Microsoft dejará de atender incidencias. Los equipos se vuelven cada vez más vulnerables.
Si, a pesar de este panorama, todavía quieres mantener tu Windows 10 y prescindir de actualizarlo a Windows 11, una operación que es gratuita pero solo funciona en los equipos compatibles, todavía dispones de varias opciones:
Comenzaremos por el programa de Actualizaciones de Seguridad Extendidas (Extended Security Updates, ESU). Previo pago, permitirá seguir recibiendo actualizaciones de seguridad críticas e importantes después del fin del soporte oficial de Windows 10. No incluye nuevas funciones, soporte técnico general ni correcciones de errores no relacionados con seguridad.
Para usuarios domésticos (Windows 10 Home y Pro) de países del Espacio Económico Europeo, Microsoft ha anunciado que el acceso al programa ESU será gratuito durante el primer año.
Si se quiere contar con este servicio desde fuera del Espacio Económico Europeo, el precio es de 30 dólares o 1.000 puntos Microsoft Rewards para disponer de él servicio hasta octubre de 2026.
Será siempre necesario tener instalada la versión Windows 10 22H2 y activar el servicio desde el menú de Windows Update.
También para usuarios domésticos, se ofrece la opción de acceder gratuitamente al programa ESU durante un año si se activa la función Windows Backup y se sincroniza la configuración con una cuenta de Microsoft. En principio el acceso no tiene coste, aunque Microsoft promueve el uso de One Drive, y el espacio gratuito de 5 GB por cuenta puede no ser suficiente para almacenar las copias de respaldo, con lo que posiblemente habría que contratar más.
En el caso de empresas y organizaciones, el precio por equipo aumenta y será creciente cada año: 61 dólares cada dispositivo el primer año, 122 dólares el segundo y 244 dólares el tercer año, finalizando en octubre de 2028. Además, hay que tener en cuenta que el servicio ESU no se puede comprar por períodos parciales (p.e. 6 meses), y si se adquiere, por ejemplo, en el segundo año, también se debe pagar el primero (modelo acumulativo).
El soporte deberá ser gestionado a través del programa de licencias por volumen de Microsoft.
Existe otro servicio, externo a Microsoft, que se puede contratar para disponer de hasta cinco años de parches de seguridad para equipos con Windows 10. Se trata de 0Patch, un servicio desarrollado por Acros Security que ofrece microparches de seguridad para sistemas operativos y aplicaciones, incluso después de que el fabricante haya dejado de ofrecer soporte oficial. La mayoría de los análisis coinciden en que 0Patch es una solución válida y eficaz para usuarios que no pueden o no quieren migrar a Windows 11, especialmente si buscan mantener la seguridad sin grandes inversiones. Sin embargo, no es una solución universal y cada usuario u organización debe evaluarla según su contexto técnico y operativo.
Finalmente, si se quiere disponer de un sistema gratuito y actualizado que funcione en equipos que no dispongan de las características exigidas por Windows 11, siempre queda la posibilidad de migrar a Linux, con distribuciones como Ubuntu o Mint, las más extendidas en entorno doméstico. En entornos empresariales no es una opción recomendable, ya que se podría resentir la integración con distintos servicios corporativos.
En caso de que, a pesar de todo lo expuesto, decidas mantener Windows 10 en tu equipo y no pagar ningún servicio de actualizaciones adicional (ni activar el servicio gratuito durante el primer año), ten en consideración que vas a trabajar con un sistema cada vez más inseguro hagas lo que hagas. Cualquier recomendación para mejorar su ciberseguridad en esas condiciones proporcionaría una falsa sensación de protección, por lo que en este artículo no se entrará en ese análisis.
Como conclusión, si tienes un equipo con sistema operativo Windows 10 y tienes motivos sólidos para no actualizarlo a Windows 11, dispones de opciones que prolongarán su vida funcional en condiciones razonables de precio y seguridad.
Recuerda que la ciberseguridad es una inversión, no un gasto. Si con el paso del tiempo tu equipo no se ve comprometido, habrá sido una buena inversión. Si te arriesgas y sufres un ciberataque, dispondrás de la dolorosa evidencia de que al decidir no pagar por mejorar tu seguridad no estabas ahorrando.