Hoy en día, los menores pasáis la mayor parte de vuestro tiempo en el mundo en línea: compartir imágenes, publicar comentarios o editar vídeos forman parte da vuestro día a día.
Compartir información y exponer vuestros datos personales son acciones que llevan asociados unos riesgos y unas consecuencias derivadas de los mismos que non se puedes ser ignorados.
Con todo, no podemos empezar a construir la casa por el tejado. Lo primero y más importante es tener claro que es un dato personal. Es un concepto que hace referencia a todo aquello que puede identificarte: nombre, apellido, edad o el correo electrónico son algunos ejemplos de datos personales.
Partiendo de esta premisa, es importante que sigas las recomendaciones para protegerte a ti y a tu información de la manera más apropiada:
-
Contraseñas: actúan de escudo y defensa contra los ciberdelincuentes, por lo que debes ser muy minucioso a la hora de utilizarlas. Que tengan una longitud suficiente y que sean fáciles de recordar y difíciles de adivinar.
-
Contenido: cada vez que subes contenido a tu red social preferida estás compartiendo datos personales, por lo que debes revisar las opciones de privacidad y seguridad de cada una de ellas para estar lo más protegido posible.
-
Información: al navegar por la red, evita dar más información que la estrictamente necesaria.
-
Política de privacidad: todos los servicios en línea cuentan con una, a tu disposición, y debes conocerla y revisarla.
-
Aplicaciones: evita descargarlas de sitios no oficiales, podrían contener malware o acceder a información innecesaria de tus dispositivos para o su funcionamiento.
-
Cookies e historial: elimina habitualmente ambos, para evitar que se almacene información sobre tus hábitos de navegación y gustos.
Y sobre todo, utiliza el sentido común y, ante la menor duda, desconfía!
Porque en ciberseguridad, cada clic cuenta.