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No. En ningún caso debemos de clicar en enlaces adjuntos a correos electrónicos o mensajes de texto de procedencia desconocida, sospechosa o inesperada.
Hoy en día, cada vez que accedemos a un servicio online para hacer una consulta o buscar una información, dejamos un rastro que se va acumulando y retroalime
Las contraseñas son la primera línea de defensa contra los atacantes. Deben ser fáciles de recordar y difíciles de adivinar.
Lo primero que debes hacer es mantener la calma, ponerte en contacto con tu entidad financiera y explicarles la situación.