Se están detectando intentos de fraude mediante llamadas y mensajes que suplantan a entidades bancarias. La campaña busca generar urgencia y conseguir que las personas usuarias autoricen operaciones no solicitadas o faciliten información sensible.
En algunos casos, el fraude comienza con un mensaje que informa de una supuesta incidencia relacionada con la cuenta, la tarjeta o una operación bancaria. Este mensaje puede incluir un número de teléfono al que se pide llamar para resolver el problema. Una vez iniciada la comunicación, los delincuentes se hacen pasar por personal de la entidad y utilizan argumentos de urgencia para generar confianza y presión.
También pueden producirse llamadas directas en las que los estafadores aparentan actuar en nombre del banco. Durante la conversación, pueden solicitar la validación de transferencias, la confirmación de operaciones, códigos recibidos por SMS, claves de acceso, datos de tarjetas u otra información bancaria. En ocasiones, el lenguaje utilizado puede parecer profesional y estar diseñado para simular una comunicación legítima.
Es importante recordar que una entidad bancaria no solicitará por teléfono la autorización de operaciones que la persona usuaria no haya iniciado. Tampoco pedirá claves completas, códigos de verificación, contraseñas o datos sensibles fuera de sus canales oficiales.
Ante una llamada o mensaje sospechoso, lo más seguro es interrumpir la comunicación y contactar directamente con la entidad a través de su aplicación oficial, su página web legítima o el teléfono publicado en sus canales habituales. No se debe llamar a números incluidos en mensajes no solicitados ni acceder a enlaces recibidos por SMS, correo electrónico o aplicaciones de mensajería.
Si se ha facilitado información bancaria, se ha autorizado una operación o se sospecha que se ha podido ser víctima de fraude, se recomienda contactar de inmediato con la entidad financiera, bloquear los medios de pago afectados si procede y conservar las evidencias disponibles, como mensajes, capturas de pantalla, números de teléfono, justificantes o movimientos bancarios.
La alerta se considera de severidad media porque este tipo de fraude puede derivar en la autorización de operaciones no solicitadas, robo de credenciales, uso indebido de datos bancarios o perjuicio económico para las personas afectadas. Aunque no se trata de una vulnerabilidad técnica ni de un compromiso generalizado de sistemas, requiere atención preventiva por parte de la ciudadanía.
Recomendaciones
Desconfía de mensajes o llamadas que comuniquen incidencias urgentes relacionadas con tu cuenta o tarjeta.
No llames a números de teléfono incluidos en mensajes sospechosos.
No autorices operaciones que no hayas iniciado personalmente.
No facilites claves, códigos SMS, contraseñas, datos de tarjeta ni credenciales bancarias.
Accede siempre a tu banca digital desde la aplicación oficial o escribiendo la dirección web en el navegador.
Activa las notificaciones de operaciones para detectar movimientos no reconocidos.
Revisa periódicamente los movimientos de tus cuentas y tarjetas.
Si tienes dudas, contacta con tu entidad únicamente a través de sus canales oficiales.
Qué hacer si ya has facilitado datos o autorizaste una operación
Contacta de inmediato con tu entidad bancaria para comunicar lo ocurrido.
Solicita el bloqueo de tarjetas, cuentas o credenciales si existe riesgo de uso fraudulento.
Cambia las contraseñas afectadas y revisa los accesos a tu banca digital.
Conserva todas las evidencias disponibles.
Presenta denuncia ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad si se ha producido un cargo, una transferencia o un perjuicio económico.