Las personas que forman las entidades públicas y las organizaciones privadas son cada vez más conscientes del ritmo frenético al que avanza la digitalización.
En un mundo global, cada vez son más los dispositivos que se encuentran conectados con nosotros y entre ellos, gestionando nuestra información de manera ininterrumpida. Junto a todas las ventajas que nos aporta, esta hiperconexión conlleva también unos riesgos que no podemos obviar.